¿Cuánta importancia le das a tus calcetines?
A la montaña vamos equipados con los materiales más adecuados y técnicos pero ¿llevas los calcetines adecuados? Es un error demasiado común, pero tienes que ponerle solución. Te vamos a explicar por qué deberías usar calcetines técnicos para cada actividad y cuales deberás comprar.
Al igual que es importante usar un buen calzado impermeable y transpirable para tus actividades de montaña, también hay que usar unos buenos calcetines de montaña, si no puede ser bastante desagradable e incómodo ir con el pie lleno de molestias. Las razones son evidentes: un pie mojado, sea por pisar un charco o por empaparnos de nuestro propio sudor, aumenta exponencialmente el riesgo de sufrir problemas de rozaduras y ampollas, además de hongos, uñas negras y otras afecciones a largo plazo.
Esto convierte una excursión en un auténtico sufrimiento por la incomodidad y el dolor, provocando así mismo otras molestias asociadas como lesiones o dolores cuando las molestias en el pie nos obligan a pisar mal.
Por poca montaña que hayas hecho hasta ahora, serás consciente de la importancia que tiene para el buen desarrollo de la actividad que tus pies estén secos y a temperatura agradable.
Por eso, tanto la impermeabilidad como la transpirabilidad de la bota son esenciales y ambas características tienen que estar adaptadas al tipo de terreno y a las condiciones en las que se va a desarrollar la actividad. Muchas veces nos quejamos al comprobar que la transpirabilidad de la bota o zapatilla no resulta tan excelente como pensábamos y ese problema se puede solucionar fácilmente sustituyendo el calcetín que usas diariamente por uno técnico.
No sirve de nada tener una bota de montaña con todas sus características y beneficios que ofrecen para que luego las usemos con el primer calcetín que encontremos en el cajón. Las prestaciones de transpirabilidad y comodidad tienen que ser parejas y, al menos, que el calcetín transpire con la misma eficiencia con la que lo hace el calzado.
Los materiales
En el caso de los calcetines, evitaremos a toda costa materiales hidrófilos, que absorben humedad o, si estos materiales están presentes en el calcetín, nos aseguraremos de que lo hacen en las capas más cercanas a la piel y su función es la de absorber la humedad para que las capas exteriores la logren expulsar al exterior.
Vamos a centrar el caso concreto de un material ampliamente utilizado en los calcetines deportivos: el algodón es una fibra que descartaremos en nuestros calcetines técnicos para montaña pudiendo utilizarlo, eso sí, en pequeño porcentaje cuando la actividad sea senderismo no muy exigente tanto en dificultad, como temperatura, como en duración. Trataremos de evitar este material ya que su hidrofilia absorbe mucho la humedad y evita que el calzado la pueda evacuar al exterior. Sabemos que la fama del algodón en cuanto a material cómodo y transpirable sigue teniendo muchos defensores, pero esto es un error a la hora de utilizarlo en calzados cerrados de montaña ya que para que seque rápido el algodón necesita estar en un lugar ventilado y con sol, algo totalmente diferente a lo que vamos a encontrar en el interior de una bota o una zapatilla de montaña.
La poca transpirabilidad y el sobrecalentamiento que produce un calcetín de algodón son los ingredientes para que se terminen produciendo graves molestias durante la caminata. Los calcetines de algodón, tras acumular humedad, tenderán a formar arrugas que conducirán a la aparición de rozaduras o ampollas en nuestros pies, además de dar problemas de frío en el caso de hacer alta montaña o actividad invernal.
Habitualmente encontramos varios materiales en los calcetines: poliéster (hidrófugo) y poliamida (menos hidrófugo pero más resistente) como materiales principales, por separado o combinados, ya que ofrecen resistencia y transpirabilidad, pudiendo ser sustituidos por lana merina en aquellos modelos que optan por las fibras naturales. Una pequeña proporción de elastano para dar ajuste preciso y en los modelos más invernales también se emplean otros materiales que proporcionan calor como polipropileno o fibras acrílicas.
Obviamente, los fabricantes suelen utilizar tejidos con nombre propio de marcas registradas (Coolmax, Nylon, Lycra... por poner solo tres ejemplos muy conocidos) o nombres algo crípticos, aunque la base suele ser siempre de estos materiales que estamos nombrando. Además de los materiales es importante conocer la proporción de cada uno de ellos, ya que de la cantidad de material utilizado podremos hacernos una idea de las características que tendrá durante el uso.
Construcción
Trataremos de evitar las costuras en un calcetín, aunque sabemos que esto es imposible con la tecnología actual. La unión entre las diversas partes de los calcetines técnicos deberá ser mediante costuras planas alejadas de las zonas de mayor fricción, como la planta o los talones. Así evitaremos que el roce continuado durante la marcha nos termine haciendo daño.
Igualmente tendremos en cuenta que el calcetín técnico disponga de lo que suele llamarse “body mapping” o cartografiado corporal, esto es, diversas composiciones y grosores dependiendo de la zona del cuerpo (en este caso del pie), sus funciones durante la actividad y sus características de sensibilidad o sudoración, entre otras muchas variables a tener en cuenta. De esta manera, las zonas más expuestas al roce con el calzado estarán protegidas con un mayor grosor de tejido y se potenciará con materiales más finos y transpirables aquellas zonas donde la evacuación del sudor sea más eficiente. Así mismo, las zonas elásticas serán siempre suficientemente amplias y se colocarán en zonas estratégicas para permitir el ajuste del pie pero sin comprometer su movilidad ni la circulación sanguínea.
La altura del calcetín será esencial según la actividad que vayamos a realizar, buscando calcetines altos y con protección extra en la tibia en aquellas actividades en las que utilicemos bota alta y rígida como en el caso del esquí y calcetines bajos "tobilleros" en actividades muy aeróbicas que realicemos con calor.
También suele ser habitual en calcetines de alta gama un tipo de construcción por capas. Las primeras capas, las que están en contacto con la piel, suelen ser de material más agradable al tacto y opcionalmente se utilizan materiales algo absorbentes de humedad. Las capas intermedias y exteriores evacuan el sudor al exterior y ejercen un papel termorregulador. Según el número de agujas de las máquinas utilizadas en la confección, la elasticidad o resistencia también pueden variar entre los diferentes modelos, aunque este no es un dato que suela aparecer en las características técnicas del producto.
Igualmente pasa con la compresión que ofrece el calcetín. Existen diferentes modelos de calcetines altos que ofrecen compresión gradual en sóleos y gemelos, lo que favorece el retorno venoso y regula la temperatura corporal, haciendo las carreras más eficientes. Estas tecnologías de compresión en los calcetines pueden utilizarse durante el ejercicio, pero también antes para favorecer la relajación y después para hacer más llevadera la recuperación tras el esfuerzo. Sobre este tema ya hemos hablado en este artículo referente a las prendas de compresión en carreras que te invitamos a leer.
En los últimos años estamos observando como los calcetines más técnicos ya diferencian siempre entre pie derecho y pie izquierdo. Esto, lejos de ser una anécdota o una moda, es una de las características técnicas más importantes de los calcetines, ya que permite diferenciar perfectamente las zonas de amortiguación, compresión y roce de cada pie, sin añadir más material ni presión allá donde no va a transferir un beneficio. Así, no solo las ventajas de llevar la tecnología solo en la zona donde se necesita, sino la comodidad y la ergonomía también van diseñadas según el pie en el que lo utilicemos.
Regulación de la temperatura y la humedad
Relacionado con el anterior punto de tipo de construcción, algunos modelos utilizados para alpinismo, expedición o temperaturas gélidas están fabricados con grosores muy marcados tienden a fabricarse formando pequeñas estrías dando forma a canales de evacuación que permite la liberación del calor y la humedad excesivos al exterior del calzado.
Hemos hablado de la importancia de no sobrecalentar el pie ni mantenerlo húmedo por mucho tiempo, pero ¿cómo puede evitar un calcetín esto? Básicamente mediante una correcta transpirabilidad que se logra utilizando materiales y tecnologías que permitan que la temperatura sea la adecuada a la actividad y a las condiciones climáticas ambientales, abrigando cuando hace frío y evitando el sobrecalentamiento en momentos más calurosos.
Higiene
No es ningún secreto que la ropa interior y los calcetines son algunas de las prendas que más hay que lavar. El hecho de acumular sudor y bacterias durante la actividad nos lleva a extremar las medidas de higiene con estos artículos. Te ponemos aquí el enlace a cómo lavar tu ropa interior técnica para que sepas cómo realizar el mantenimiento perfecto si quieres que te dure mucho tiempo.
Sin embargo, la casuística tan particular de la montaña hace complicado o imposible poder lavar estas prendas a diario. Los fabricantes son conscientes de esto y añaden a sus prendas tratamientos y materiales que impiden la proliferación de bacterias, hongos y otros agentes patógenos.
La utilización de lana en los calcetines no precisa de aplicación de tratamientos extras, debido a las características antibacterianas de la lana. Cuando los calcetines son de fibras sintéticas, los tratamientos más habituales se realizan con hilos de plata o con otras fibras naturales antibacterianas. Mención aparte merecen las tecnologías Regenactiv y BMax de Lurbel, de modo que te invitamos a leer el artículo que escribimos acerca de ellas.
Lo habitual es que todos los calcetines de alta gama lleven tecnologías, materiales o tratamientos antibacterianas, pero en caso de duda no dejes de preguntar a nuestro equipo de ventas, tanto en web como en las tiendas físicas.
Comodidad y ajuste adecuado a la actividad
Las zonas más mullidas del calcetín suelen coincidir con las plantas de los pies y los talones. Esto tiene dos motivos: por un lado, aumenta la amortiguación y la sensación de comodidad en combinación con la plantilla del propio calzado y, por otro lado, la protección frente a las rozaduras. Es algo que ya hemos mencionado al comentar el “body mapping” pero que conviene no olvidar.
La comodidad, no obstante, va más allá de la cantidad y calidad del material utilizado en las zonas más sensibles. Tiene que ver también con un ajuste preciso que también está relacionado con la especificidad de las hormas, no solo en que las tallas sean las correctas, sino que el calcetín esté específicamente diseñado para hombre, para mujer o para pies infantiles.
Pero, ¿hay mucha diferencia entre actividades para tener que cambiar los calcetines entre ellas? Desde luego que sí. La intensidad de la actividad deportiva, la amortiguación necesaria, las zonas de roce, la temperatura a la que se suele desarrollar, el movimiento de pie, el tipo de calzado con el que se realiza la actividad... todo son premisas que se tienen en cuenta a la hora de desarrollar un calcetín técnico. Tanto es así, que encontramos diferencias sustanciales entre calcetines para correr por asfalto o correr por montaña o, por seguir en la misma disciplina, calcetines adaptados a recorridos cortos o a ultradistancia. Es importante que si quieres lo más técnico para una actividad concreta, sepas exactamente en qué va a consistir dicha actividad.
Durabilidad
Otro punto importante a la hora de elegir unos calcetines es la durabilidad que ofrecen. Normalmente la durabilidad suele estar relacionada con los puntos anteriormente mencionados como los materiales, la construcción, el grosor en las zonas más expuestas al roce… Ya lo hemos mencionado otra veces: normalmente materiales muy finos demandan mayor precaución y debemos asumir una durabilidad menor a costa de las ventajas que nos ofrece, en este caso la transpirabilidad como la mayor de ellas.
Si lo que queremos es un calcetín muy duradero, deberemos optar por elegir unos con el suficiente grosor que nos permita una mayor resistencia al roce. Sabemos que lo que ganamos en durabilidad lo perderemos en evacuación del sudor y en peligro de sobrecalentamiento del pie, pero por ahora la tecnología textil no permite tenerlo todo en tejidos finos. También, obviamente, ser muy cuidadosos con el corte de nuestras uñas, evitando llevarlas inncesariamente largas o con finalizados excesivamente angulosos que actúan como sierras en el tejido de los calcetines.