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Viaje a Estados Unidos, Chema Galve

Viaje a Estados Unidos, Chema Galve

2019-09-11 11:07:09

En esta ocasión, Chema nos cuenta que fue de su último viaje a Estado Unidos. Un viaje de aventuras y lleno de nostalgia al encontrarse de nuevo con viejos amigos. Toda una aventura desde el inicio ¡No te lo pierdas!

Comienza el viaje

Son las 23.30 de la noche y me encuentro tirado en un área de servicio en Toulosse, en Francia. Más concretamente a unos 80 kilómetros de distancia. Estamos volviendo de escalar en hielo en los Ecrins y en un par de días tengo que estar en Madrid cogiendo un avión. La vida no da para más. Y por si esto fuera poco, se me acaba de romper la furgoneta, lo que quiere decir, que tengo que llegar a Madrid como sea para coger ese avión. Tengo un billete a Denver (Colorado) para ir a ver a mi buen amigo Javier Antoñanzas, y con la excusa, irnos a escalar por Colorado y Utah.

Me acuesto con el pensamiento de que mañana será otro día y que podremos solucionarlo. De primeras, parece un fallo en el sistema eléctrico, pero el hecho de tener que llamar a la grúa y tener que coger un avión a 600 kilómetros de donde me encuentro, me agobia. Al levantarnos, llamamos a la grúa y le decimos el punto exacto en el que estamos. Colgamos y nos preparamos el desayuno mientras como por arte de magia, se me ocurre meter la llave en el contacto y girarla, no sea que funcione. En efecto, el motor arranca y yo, sin saber cómo reaccionar, recojo todo para volver hasta donde la furgoneta aguante. Sorprendentemente llegamos hasta casa y, aunque a toda prisa, me da tiempo a deshacer y hacer las maletas entre viaje y viaje. No me quiero imaginar lo que hubiera pasado si no hubiera arrancado la furgoneta.

Reencuentro con un viejo amigo

Con todo este preámbulo llego al aeropuerto el día y la hora marcados. Empieza bien el viaje. Esto promete.  A partir de ahora, lo de siempre: aviones, escalas, maletas y muchas horas hasta llegar al destino. En Denver después de 24 horas de viaje, empieza de nuevo el viaje. Un abrazo me une con mi amigo año y medio después ¡Cómo pasa el tiempo! Javi y yo hemos vivido grandes aventuras juntos a lo largo y ancho del planeta. Cruzar Denver para dirigirnos al hielo de Colorado nos lleva otras dos horas ¡Qué viaje más largo!

Rumbo el Colorado

Después de muchas horas llegamos al destino y mis párpados caen sin hacer ningún tipo de esfuerzo. La predicción meteorológica acompaña pero una serie de cosas hacen que no podamos escalar. Dedicamos el día a preparar toda la información necesaria para el estado de las cascadas de hielo. Al principio me fastidia no poder aprovechar este día tan bueno de montaña, pero luego, después de una semana escalando a diario, lo agradeceré. Así pues, empieza el festival de escalada, primero en hielo y luego en roca. Hace frío y el primer día, sábado, vamos al valle de Silverton, donde escalamos una cascada de hielo muy bonita. Doscientos metros son una buena introducción para lo que está por venir. Una buena cena para reponer fuerzas y vamos al cercano valle de Ouray para escalar una cascada difícil de encontrar, pero que merece la pena escalar. Un par de días por allí nos hacen darnos cuenta de que las cascadas de hielo han empeorado debido al aumento de las temperaturas así que después de tres días escalando en hielo, optamos por el plan B, el desierto de Utah. El lejano oeste, Indian Creek, torres en el desierto… ¡suena bien!

De la nieve al desierto en Utah

Del hielo de Colorado hasta las fisuras rojizas de Utah, de la nieve a la tierra del desierto y de la gente fanática del hielo a la soledad del frio tacto en las manos… Paisajes contrastados, mente abierta. Si no podemos escalar en hielo, pues a la roca ¡El caso es aprovechar el tiempo! Dos días en Indian Creek me hacen darme cuenta de lo increíble de este lugar, de porqué es famoso a nivel mundial y de la calidad de sus vías. El tiempo ha empeorado y nieva. Pero se puede escalar. Suficiente. Hace mucho frío, sí. Pero mejor será la experiencia grabada en nuestra mente para el día de mañana ¿Qué vamos a hacer? ¿Quedarnos en el coche todo el día? Se puede escalar ¡pues escala! ¿O acaso cuando estés en una cara norte en el Himalaya o en los Alpes vas a tener 20 grados para que tus dedos sientan el calor del Sol?

 

El siguiente destino es Moab y de allí, a la Castlenton Tower. Era el sexto día consecutivo de escalada y estaba con más ganas que nunca. El cuerpo pedía más y no sabía decir que no. Aún no tenía ni idea del frío y las miserias que pasaríamos en la pared en unas horas. Todo el día escalando a unos cuantos grados bajo cero. Y qué manera de arrastrarnos por aquellos offwith aprovechando que no nos veía nadie!
Escalar una torre en pleno invierno en mitad del desierto americano es una de las experiencias más bonitas que he tenido nunca. Sensación máxima de aislamiento y soledad. Nada ni nadie en muchos kilómetros a la redonda. Cerrar los ojos, coger aire y sentirte un privilegiado al ver otra puesta de sol mientras bajábamos con las últimas luces al coche...

Al día siguiente, intentamos escalar pero fue un hecho inútil. Estábamos demasiado cansados, teníamos resaca después de una semana a tope y un largo desayuno a base de huevos fritos nos dejó vistos para sentencia. Había valido la pena. Estábamos en el lejano oeste y con eso, nos valía.

Aún no termina el viaje

Iluso de mí, pensaba que aquí había acabado mi periplo por USA pero nada más lejos de la realidad aún me quedaba algún que otro traqueteo. Un viaje express a las Rocky Mountains para contemplar una maravilla de paisaje y dar un paseo por las profundas nieves de Colorado. Y de allí a deshacer lo andado: Denver, Londres, Madrid, Zaragoza y… en esta ocasión cambiamos Toulosse por Gavarnie. Nada peor que tener buenos amigos. A pesar de estar en el extranjero se acuerdan de ti y te esperan con la furgoneta lista para irnos a escalar en hielo. Y es que hay que aprovechar cuando Gavarnie se pone bueno! Así que para allí que fuimos haciendo de Zaragoza una escala más.  Trescientos metros más de hielo ponían la guinda a un pastel que ya de por sí estaba riquísimo. Un invierno diferente y bien aprovechado.

Antes del viaje: La maleta

Chema es una de esas personas con una gran capacidad de hacer la maleta con todo lo necesario para sus viajes en poco tiempo. Todo lo que necesita para sus escaladas o sus rutas por montañas de nieve, lo lleva dentro de una mochila de trekking, junto con todos los accesorios para escalar y su ropa de montaña. Nada le puede faltar ni llevar de más peso en una mochila, así que antes del viaje tiene que preparar sus prendas que mejor se ajustan a él: